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Vampiros

Los vampiros forman parte de las leyendas europeas desde la Antigüedad y su origen tiene que ver con el miedo de las personas a la oscuridad, la enfermedad o la muerte. Según el folclore de diferentes culturas, los vampiros son humanos que al morir se convierten en criaturas que necesitan la sangre de otros seres vivos para seguir activos.

La mezcla de las tradiciones culturales y la literatura, en especial la del siglo XIX (que, como sabes, comprende los años 1801 a 1900, ambos incluidos) dio lugar a unos seres sobrenaturales de ficción que poseen determinadas características que todos conocemos. Entre las principales destacan:

– Físicamente parecen humanos, pero no completamente porque tienen la piel excesivamente pálida, las uñas demasiado largas y unos descomunales colmillos afilados que utilizan para extraer la sangre de sus víctimas.

– Pueden transformarse en otros animales como gatos, caballos o lobos, aunque la forma más conocida es la de murciélago.

– Al no poseer alma, no se reflejan en los espejos y son vulnerables a la luz solar.

Entre los autores que han escrito sobre ellos cabe destacar a Bram Stoker, cuya novela titulada Drácula da nombre al vampiro más famoso de todos los tiempos.  Para crear este terrorífico personaje se inspiró en la vida de Vlad Tepes, un príncipe europeo, concretamente de un país llamado Rumanía, que vivió en el siglo XV.

A partir de la obra de Stoker, muchos otros autores se animaron a escribir libros, obras de teatro o guiones para cine y televisión basados en historias vampíricas.