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Pablo el Aventurero

 

Querido amigo:

Siempre he sido un chico aventurero y por eso ahora trabajo como periodista para una revista de viajes. Ayer llegué a África porque mi jefe quiere que escriba un artículo sobre la experiencia de vivir en la selva durante una semana.

Los indígenas me recibieron con los brazos abiertos y me ofrecieron quedarme en una de sus cabañas, pero me pusieron como condición que me afeitara el bigote y cambiara el color rojo de mi pelo.

Mañana me llevarán en barca a fotografiar cocodrilos y tendré que hacerlo vestido con una falda de paja y un collar de huesos. Espero que también me dejen utilizar una de sus largas lanzas para abrirme paso entre la vegetación.

Estoy muy cansado y deseando tumbarme en mi cama de madera, pero prometo volver a escribirte muy pronto.

Pablo.