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Destino: la obra de arte animada de Disney y Dalí
Para todos nosotros, Salvador Dalí y Walt Disney son un claro ejemplo de genialidad. Los dos recorrieron gran parte del siglo XX y alcanzaron el éxito cada uno en su ámbito, pero lo que mucha gente no sabe es que un día sus caminos se cruzaron y forjaron una amistad que les llevó a trabajar juntos en un proyecto muy especial.
¿Quién fue Salvador Dalí?
Su aspecto estrafalario, sus largos bigotes y su comportamiento extravagante, le convirtieron en un icono de la cultura contemporánea en todo el planeta. ¡No quería pasar desapercibido y vaya si lo consiguió!
Pero esto no debe hacernos olvidar que está considerado uno de los artistas más importantes del siglo pasado y que sus cualidades artísticas eran innegables. No sólo fue pintor, sino también escultor, dibujante, grabador, escenógrafo…
Nacido en Figueres (España) en 1904, demostró desde muy jovencito una imaginación fuera de serie y una grandísima habilidad para el dibujo. Vivió durante años en Madrid, donde estudió Bellas Artes y empezó a exponer sus primeros trabajos, y después en París.
Se convirtió en la figura más conocida del movimiento artístico llamado Surrealismo, surgido en la década de los años veinte.
Una de sus obras surrealistas más importantes es La persistencia de la memoria. En ella los relojes parecen fundirse como el queso y la asociación de imágenes es sorprendente, irreal, como si estuviéramos viendo un sueño pintado.
¿Quién fue Walt Disney?
¿Quién no ha visto dibujos animados de Mickey Mouse o los clásicos de Disney como La Cenicienta, Dumbo, La Bella Durmiente, Bambi…?
Todas estas producciones nacieron de la imaginación de Walt Disney quien, partiendo de cero y a base de mucho esfuerzo, logró crear la compañía de animación más importante del mundo.
Disney nació en la ciudad de Chicago (Estados Unidos) en 1901. Ya desde pequeño adoraba dibujar y sentía fascinación por el cine, así que no tardó en descubrir lo que quería hacer en su vida: crear personajes, inventar historias y dirigir películas. Su mente siempre estaba dándole vueltas a ideas originales y muy innovadoras. Un día se animó a llevar a cabo una de las más espectaculares: la creación del mayor parque temático del mundo. El resultado fue la mágica Disneylandia, inaugurada en 1955 en California.
Los dos genios deciden unir su talento
A Disney le gustaba mucho la pintura. Por su parte, Dalí era un fanático del cine y hasta había diseñado decorados para algunas películas.
Llegaron a un acuerdo que, en principio, pintaba muy bien: Dalí haría los dibujos y trabajaría en el guion, mientras que Disney pondría a su disposición la tecnología más avanzada del momento.
¡Dalí estaba entusiasmado! Se inspiró en una preciosa canción interpretada por la cantante Dora Luz llamada Destino y decidió que ése sería el título de la película.
Durante meses realizó decenas de bocetos, dibujos y pinturas que aún se conservan. El equipo técnico, con parte de este material, grabó los primeros 18 segundos de la película.
Cuando todo parecía ir sobre ruedas, sucedió algo inesperado: ¡el proyecto se canceló!
Según algunos, Disney y Dalí se enfadaron porque cada uno quería contar la historia de una manera diferente y no conseguían ponerse de acuerdo. Otros piensan que fue porque la compañía estaba pasando una mala racha económica tras la Segunda Guerra Mundial y Walt Disney no tuvo más remedio que recortar gastos.
El caso es que, aunque Dalí y Disney mantuvieron su amistad, el proyecto se guardó en un cajón, cada uno siguió su camino y jamás volvieron a trabajar juntos.
¡El proyecto resucita!
Casi sesenta años después, Roy E. Disney, sobrino de Walt Disney, se acordó de la gran idea que su tío y Dalí habían dejado en el olvido y decidió terminar el trabajo.
Recopiló los dibujos que había hecho el pintor, los textos que se habían escrito y toda la información que pudo. ¡Quería respetar al máximo la idea original!
Se estrenó en el año 2003 con gran éxito de la crítica, recibió muchos premios importantes y fue nominada al Óscar.
Nunca sabremos qué pensarían el gran Walt Disney y el genial Salvador Dalí si hoy en día pudieran ver su proyecto terminado, pero posiblemente se sentirían orgullosos y muy emocionados.
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