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Aristóteles y la ciencia ficción
Matemáticas, biología, química, física,… Hay tantas ciencias hoy en día que casi cuesta distinguirlas. Sin embargo, hubo una época, hace muchísimos años, en la que todas las ciencias eran ciencia ficción. Las personas no investigaban ni experimentaban, simplemente se sentaban a pensar hasta que se les ocurría una teoría o una gran duda. A estas personas les llamaban filósofos porque les gustaba cuestionarse el porqué de todo y darle respuesta reflexionando y debatiendo con los amigos. Sin embargo, hubo un hombre que, lejos de darle vueltas en su cabeza hasta marear las ideas, prefería observar a su alrededor y buscar allí las respuestas. Se trataba de Aristóteles, uno de los mayores sabios de la Antigüedad.
¿Cómo llegó Aristóteles a ser tan sabio?
Empecemos por el principio…
Aristóteles nació en el año 384 a.C., es decir, ¡hace unos dos mil cuatrocientos años, en plena Edad Antigua! Esto significa que la gente vestía con túnicas, escribía en papiros y creía en los dioses del Olimpo.
A Aristóteles le llamaban el estagirita porque nació en Estagira, un lugar al norte de Grecia que hoy se conoce como Stavros.
Su padre fue un médico del rey de Macedonia que murió junto a su mujer cuando Aristóteles tenía apenas 17 años. Por eso, a esta edad, su tutor le envió a Atenas a estudiar en la Academia.
¿Qué era la Academia?
Era una escuela privada a la que acudían los hijos de familias poderosas fundada por Platón, uno de los filósofos más famosos de la Historia.
Pronto se dieron cuenta de que Aristóteles era muy inteligente. De hecho, Platón le llamaba “La Mente” y decía que era uno de sus mejores alumnos y, más tarde, de sus profesores. No obstante, las ideas de ambos chocaban a menudo por la diferencia de métodos que empleaban para explicar las cosas.
Al morir Platón, cuando Aristóteles tenía 37 años, se marchó de Atenas y se fue a vivir a la ciudad de un antiguo compañero de la Academia, con cuya sobrina se casó y tuvo una hija. Poco tiempo después, recibió una oferta que no pudo rechazar.
¿Qué clase de oferta recibió Aristóteles?
La respuesta es sencilla, como era profesor, le encargaron que diese clases particulares a un alumno: nada más y nada menos que el hijo del rey de Macedonia, el mismo que años después se convertiría en… ¡Alejandro Magno, el gran emperador de la Antigüedad!
Dicen que Alejandro aprendió muchas cosas de su maestro y le tuvo presente durante toda su vida, mandándole regalos de cada territorio que conquistaba. ¡Incluso una vez le envió un elefante! El animal tuvo que viajar hasta Atenas, donde Aristóteles había regresado para fundar una escuela, el Liceo, que rivalizaba con la Academia.
¿Por qué rivalizaban ambas escuelas?
Para empezar, porque el Liceo era público y gratuito. Además, mientras que en el Liceo pasaban por alto que no fueras bueno en matemáticas, en la Academia no te dejaban pasar de la puerta, ya que en lo alto había un cartel que decía: «No entre aquí quien no sepa geometría»
El Liceo se hizo muy popular y tuvo un montón de orgullosos alumnos a los que llamaban con el curioso nombre de peripatéticos.
¿Crees que les llamaban así porque eran muy patéticos?
Nooo. ¡Con lo listos que eran, no podían ser patéticos! La verdad es que el nombre procede de la palabra griega “pasear” y el motivo era que Aristóteles tenía la costumbre de dar clase mientras caminaban por los jardines.
¿Qué hacía Aristóteles entre clase y clase?
Se compraba túnicas preciosas y muchos anillos, se cuidaba la barba y se interesaba por cualquier cosa que hubiese a su alrededor. Además, al quedarse viudo, tuvo un hijo con otra mujer al que llamó Nicómaco. Este niño fue muy nombrado porque Aristóteles le dedicó uno de los cientos de libros que escribió antes de morir en Calcis, el pueblo de su madre, en el 322 a.C.
Ahora que sabemos cómo llegó Aristóteles a ser tan sabio, es necesario confesar algo: la mayor parte de sus ideas estaban equivocadas.
¿En qué se equivocó Aristóteles?
Para que te hagas una idea, Aristóteles pensaba que:
- Por encima de la atmósfera, la Tierra está rodea de fuego.
- La inteligencia está en el corazón.
- La Tierra es el centro del Universo y no se mueve.
- Los insectos y los peces nacen espontáneamente del sudor.
- El ser humano es el único animal con músculos en sus extremidades.
- La gente con cabeza grande duerme más que el resto.
¿Todo lo que dijo era un error?
Nooooo. Aristóteles tuvo muchas ideas adelantadas a su tiempo que pertenecían a campos muy diversos del saber. Por ejemplo, se planteó que:
- La Tierra no es plana, sino redonda.
- Los eclipses lunares no se deben a la furia de los dioses, sino a que la Tierra proyecta su sombra sobre la Luna.
- Los delfines no son peces, sino mamíferos.
- Las abejas no se organizan a su aire, sino que tienen una reina.
- Los seres vivos no han sido así siempre, sino que han evolucionado.
- Los animales y las plantas que se parecen entre ellos no lo hacen al azar, sino que están emparentados.
- Cualquier objeto está hecho no de números o ideas, sino de materia.
- La clasificación de los animales según sus patas, no es adecuada. Es mejor hacerlo en función de su sangre o los huevos que ponen.
Todo ello lo comprendió no sentándose a reflexionar como hacían sus colegas; sino poniéndose en pie, mirando y manipulando lo que quería estudiar. Según él, una teoría era válida sólo si nacía de la observación del mundo. Hoy en día esta frase es el fundamento del método científico, cuya aplicación se fue mejorando muchísimos siglos después. Por eso, a Aristóteles se le puede considerar el abuelo de la ciencia.