| 0 | VOLVER |
El reloj
De aquel reloj que parecía una caseta para pájaros salía cada dos por tres un pequeño cuco, ruidoso animal que me recordaba a una paloma. Por supuesto el cuco era de mentira, y el sonido que emitía procedía de una grabación que se repetía cada vez que el reloj marcaba las horas en punto.
Por una parte, no me gustaba mucho verlo porque me hacía pensar en lo usurpadoras que son estas aves en la realidad, siempre poniendo los huevos en nidos que no son suyos. ¡Y todo para que otros pájaros cuiden y alimenten a sus polluelos mientras ellos no dan un palo al agua! Pero, por otra, me traía buenos recuerdos de mi infancia, cuando mi tía, como los cucos, dejaba unas horas a su hijo al cuidado de mis padres. He de confesar que me costó aceptar la presencia de otro niño en casa porque usaba mis juguetes e invadía mi espacio, pero no tardé en darme cuenta de que compartir y tener un compañero de juegos era muy divertido. En poco tiempo mi primo se convirtió en mi mejor amigo y lo sigue siendo ahora que ya somos adultos.