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Isaac Newton y los gigantes

La ciencia es acumulativa. Esto significa que lo que saben los científicos de la actualidad se basa en los aciertos y errores de los científicos del pasado. Así, los nuevos conocimientos se construyen a partir de los anteriores y se van mejorando y ampliando. Curiosamente, quien mejor comprendió esta idea ha sido considerado “el talento científico más grande que se haya visto jamás”. Se trata de Isaac Newton, un sabio que, subido a hombros de gigantes, escribió el manual de instrucciones del mundo.

Si quieres saber cómo Newton conoció a los gigantes y de paso enterarte de cómo funciona el mundo, sigue leyendo hasta el final.

Isaac Newton nació en la granja de su familia en Lincolnshire (Inglaterra), en 1642, unos meses después de morir su padre. Como llegó antes de lo esperado, nació tan pequeñito que decían que cabría en un frasco y tan débil que nadie pensó que sobreviviría. Pero lo hizo.

Cuando tenía tres años, quedó a cargo de sus abuelos porque su madre volvió casarse y se marchó a vivir con su nuevo marido, con quien tuvo 3 hijos.

A los doce años, le enviaron a estudiar a Grantham donde se alojó en casa del farmacéutico local, el señor Clark, que también tenía 3 hijos (2 chicos y una chica). Los chicos le parecían antipáticos y se peleaba con ellos; en cambio, para la chica construyó varias casas de muñecas. También fabricó otros artilugios para entretenerse.

¿Qué tipo de artilugios fabricó Isaac Newton?

Maquetas de molinos de viento, un montón de relojes solares (con los que estaba obsesionado), cometas con una luz dentro para hacerlas volar de noche y hasta una linterna plegable de papel.

Al poco tiempo, su madre le exigió regresar a la granja para hacerse cargo de ella. Sin embargo, Newton demostró ser un granjero de lo más torpe: perdía al ganado, se despistaba en el mercado,… ¡Un desastre!

Para evitar que arruinase la granja, su madre accedió a que fuese a la universidad de Cambridge, aunque se negó a pagarle los estudios.

Entonces, ¿cómo pagó Newton la universidad?

Con una beca que le exigía limpiar las habitaciones (incluidos los orinales, ¡puaj, qué asco!) y hacer de criado para los estudiantes más ricos. Por suerte, también le permitía conocer las ideas de otros científicos, realizar sus propios experimentos y obtener un graduado tras el que seguir estudiando.

En 1665, en cambio, las pulgas y los piojos le echaron de la universidad.

¿Qué hicieron las pulgas y los piojos para echar a Newton?

Las pulgas y los piojos se llenaron de peste, que es una enfermedad mortal y contagiosa. Unas cien mil personas murieron durante esos años a causa de su picadura. La gente intentó todo tipo de remedios supersticiosos para curarse como las patas de conejo de la suerte o el dibujo de un triángulo con la palabra “abracadabra”.

Pero nada funcionaba salvo salir corriendo y alejarse de ella. Por eso, Newton dejó la universidad, regresó a la granja de su familia y, por culpa de una manzana, cambió el mundo.

¿Cómo pudo una manzana cambiar el mundo?

Dicen que, un día, estando Isaac sentando bajo un árbol, una manzana se cayó y le dio dos cosas: un golpe y una idea. Se entiende que el golpe acabó en chichón y la idea en la teoría de la gravedad.

La gravedad es una fuerza que atrae un objeto hacia otro. Por ejemplo, la Tierra atrae nuestros cuerpos de forma que no nos “caemos” al espacio exterior. Además, la gravedad es también la responsable de mantener a los planetas girando alrededor del Sol sin chocarse y a la Luna alrededor de la Tierra sin tropezarse con ella. ¡Es la clave del funcionamiento del mundo!

Sin embargo, Newton sabía que debía demostrarlo científicamente para que fuese creíble y, por eso, trató de encontrar la explicación matemática. Pero las matemáticas que conocía no le servían, así que descubrió una forma nueva de hacerlas: el cálculo infinitesimal (algo muy complicado que requiere muchos años de estudio).

¿Qué hizo Newton con todos estos descubrimientos? ¿Gritarlo a los cuatro vientos? ¿Publicarlos? ¿Presumir?

Nada de eso. No dijo ni pío, salvo a unos pocos amigos cercanos, y regresó a la universidad para seguir con sus investigaciones. El único requisito que le pusieron fue dar unas pocas clases al año, a las que casi ningún alumno iba porque sus explicaciones eran dificilísimas de entender. Así que, la mayor parte del tiempo Newton se dedicaba a probar sus teorías y a olvidarse de todo lo demás. De hecho, sus despistes eran monumentales.

¿Qué tipo de despistes cometía Newton?

Muchísimos, como por ejemplo:

  • Se puso a subir una colina llevando de la brida a un caballo y, al llegar arriba, ¡llevaba la brida pero no el caballo!
  • Intentó calcular el tiempo de cocción de un huevo y lo encontraron ¡cociendo un reloj y midiendo el tiempo con el huevo!

Además, no era raro verle sentado en los caminos de tierra de la universidad, trazando en el suelo dibujos enrevesados, mientras los alumnos y otros profesores le sorteaban para no estropearlos.

Pese a sus despistes, siempre llevaba un registro de todo lo que hacía,  incluidas sus travesuras (como “robar cerezas”) y sus pruebas científicas más peligrosas (como mirar fijamente hacia el Sol durante un buen rato).

También era un artesano muy hábil que diseñó, en 1671, un tipo nuevo de telescopio. Gracias a él y a un prisma, descubrió muchas cosas sobre la luz y el color (por ejemplo: cómo se forma el arco iris y qué es el color blanco).

¿Qué hizo Newton con todos estos descubrimientos sobre la luz y el color? ¿Gritarlo a los cuatro vientos? ¿Publicarlos? ¿Presumir?

Nada de eso. Se limitó a enseñar el telescopio a su mentor y tocayo, Isaac Barrow, quien le convenció para mostrarlo en la Royal Society.

La Royal Society era un club científico fundado por el rey, lleno de personajes célebres, que aburrieron a Newton con sus eternas discusiones. Por ello, en 1679 se aisló del resto y se dedicó a sus otras dos pasiones al margen de la ciencia: el estudio de la Biblia y la alquimia (un cruce entre la magia y la química al estilo de la asignatura de “Pociones” de Harry Potter).

Y entonces, en 1684, por culpa de un cometa (una bola de nieve espacial), acabó cediendo y contándole al mundo sus descubrimientos.

¿Cómo pudo un cometa obligarle a hablar?

En realidad, quien le insistió para que contara sus teorías fue Edmund Halley, el hombre que dio nombre al cometa. Newton ayudó a Halley a comprender el movimiento del cometa y éste le recompensó mareándole noche y día para que publicara sus descubrimientos.

Así, en 1687, se publicó su libro conocido como Principia donde explicó el cálculo infinitesimal, la ley de la gravitación universal (la teoría de la gravedad aplicada a todo el Universo) y sus famosas 3 leyes del movimiento…

  • PRIMERA LEY DE NEWTON
    • Los cuerpos en movimiento, siempre y cuando no se les moleste, se siguen moviendo; mientras que los cuerpos en reposo se mantienen en reposo.
  • SEGUNDA LEY DE NEWTON
    • Al golpear un objeto, su nueva velocidad y dirección dependen de la fuerza y dirección del golpe.
  • TERCERA LEY DE NEWTON
    • Si aplicas una fuerza a un objeto, éste te la devuelve pero en sentido contrario.

Los que entendieron el libro, al principio bastante pocos porque era muy enrevesado (en latín y con matemáticas complejas), quedaron alucinados y se lo explicaron al resto. El Principia era (y aún es) un manual de instrucciones para comprender el mecanismo que hace funcionar el mundo e incluso predecir su evolución. ¡Fue una auténtica revolución! Sin embargo, Newton no se atribuyó todo el mérito sino que dijo: «Si he visto más allá que otros es porque he estado sobre hombros de gigantes».

¿Quiénes son los gigantes que menciona Newton?

Según Isaac, son todos aquellos científicos que vivieron antes que él y de los que aprendió leyendo sus ideas como Copérnico, Galileo, Kepler, Descartes y Huygens.

¿Qué pasó con Newton tras publicar los Principia?

  • Se hizo político (1689).
  • Sufrió una crisis nerviosa (1963).
  • Estuvo al cargo de la Casa de la Moneda, donde inventó una moneda infalsificable y persiguió a criminales vestido de incógnito (1696).
  • Publicó una ley sobre el frío que hoy se usa para fabricar neveras (1701).
  • Se convirtió en director de la Royal Society (1703).
  • Publicó sus descubrimientos sobre la luz en su libro Optiks (1704).

En 1727, tras tantas actividades diferentes, Newton murió de un problema de riñón y le enterraron en la abadía de Westminster junto al resto de ingleses ilustres.

Y para terminar, tienes toda la razón en lo que estás pensando: Isaac Newton es hoy uno de los gigantes en cuyos hombros están subidos los científicos actuales.